Primero, la acometida y la potencia contratada. En una vivienda con calefacción eléctrica, bomba de calor o piscina con depuradora, el margen libre por la noche puede ser menor de lo que parece, y el control dinámico de potencia es lo que permite cargar el coche sin que salte el limitador ni haya que ampliar el contrato. Si la acometida es trifásica y el coche lo admite en alterna, se puede ir a 11 kW.
Segundo, la distancia entre el cuadro y el coche. En parcelas grandes, el coche puede dormir lejos de la casa, junto a la entrada o bajo un porche independiente. Entonces la canalización va enterrada o por muros y fachadas, y la sección del cable se calcula para esa distancia, de forma que no se pierda potencia por el camino.
Tercero, la intemperie. Si el coche no duerme en un garaje cerrado, el wallbox y sus protecciones tienen que estar preparados para lluvia, sol y frío. Todo eso queda reflejado en la memoria técnica que exige la ITC-BT-52 antes de empezar.