Ochenta metros cuadrados: esa es la superficie media de los inmuebles residenciales de Chopera según el Panel de indicadores del Ayuntamiento, la más pequeña de Arganzuela y muy por debajo de los 102 de la mediana de Madrid. A eso se suma un año medio de construcción de 1957, el segundo más antiguo del distrito tras Palos de la Frontera. Son dos datos que condicionan cualquier instalación de cargador de coche eléctrico en Chopera.
En un piso pequeño la potencia contratada suele ser baja, porque nunca hizo falta más. Un coche que carga varias horas seguidas es, de lejos, el mayor consumo que va a tener esa vivienda. Por eso aquí el control dinámico de potencia no es un extra: es lo que permite cargar sin cambiar el contrato ni arriesgarse a que salte el general cuando alguien enciende el horno.
Y en edificios de mediados del siglo pasado, el garaje no siempre forma parte de la finca. Muchas plazas del barrio están en garajes de edificios posteriores o en aparcamientos de la zona, lo que obliga a pensar primero en de dónde sale la electricidad.