El dato que mejor describe Imperial es su año medio de construcción: 1974, según el Panel de indicadores del Ayuntamiento. Es exactamente la mediana de los 131 barrios de Madrid, y dentro de Arganzuela queda en el centro de la tabla, lejos de los edificios de los años cincuenta de Palos de la Frontera o Chopera y de las promociones recientes de Atocha o Legazpi. Traducido a lo que nos importa: muchos bloques con sótano de garaje proyectado desde el principio, pero con una instalación eléctrica pensada para otra época.
Eso tiene una consecuencia práctica. En un garaje de los setenta casi siempre hay sitio físico para la canalización, porque las plantas de aparcamiento se diseñaron con recorridos amplios. Lo que suele estar justo es la centralización de contadores, que se dimensionó para viviendas sin aire acondicionado, sin placa de inducción y, por supuesto, sin coche eléctrico. Por eso en Imperial la primera visita se dedica sobre todo al cuarto de contadores y a la línea general del edificio.
Con 24.313 vecinos en menos de 97 hectáreas, Imperial tiene una densidad de 251 habitantes por hectárea, alta pero inferior a la de Acacias, Chopera o Palos de la Frontera. La presión sobre el aparcamiento en la calle existe, y tener la recarga resuelta en tu plaza es lo que hace cómodo el coche eléctrico aquí.